como detectar el ictus

¿Sabías que uno de cada seis españoles va a sufrir un ictus a lo largo de su vida? Este es un dato alarmante, y todavía más preocupante si tenemos en cuenta que la mayoría no sabe en qué consiste exactamente esta patología, cuáles son sus síntomas o cómo llevar una vida sana para evitar que suframos un infarto cerebral.

En este post, trataremos de explicar y profundizar en estas cuestiones, así como descubrir cómo la Tomografía Computarizada (TC) juega un papel clave en su diagnóstico de urgencia, ¡comenzamos!

¿Qué es un ictus?

El ictus, también conocido como accidente cardiovascular, se da cuando la sangre no llega al cerebro a consecuencia de la obstrucción de una arteria por un trombo o a la rotura de un vaso sanguíneo.

Existen dos tipos de ictus diferenciados, aunque en ambos casos la consecuencia final es la lesión de las células del cerebro y la pérdida de neuronas: por un lado encontramos el hemorrágico, en el que se produce un sangrado dentro del cerebro, y por otro lado el isquémico, en el que un coágulo ocluye las arterias, impidiendo el flujo normal de sangre.

Síntomas de ictus:

Entre los síntomas más comunes que se dan en las personas que pueden sufrir un ictus, encontramos:

  • Disminución de fuerza y/o torpeza en una o las dos extremidades del mismo lado
  • Dificultad o imposibilidad para articular palabras
  • Aparición de lenguaje o actitud incoherente o confusa
  • Desviación de la comisura bucal

Debes saber que, ante uno o varios de estos síntomas, cualquier persona sin conocimientos sanitarios está facultada para alertar al 112 y activar un “código ictus”, lo que propiciaría la atención rápida de los Servicios de Urgencia Extrahospitalaria, quienes trasladarían al paciente a una Urgencia Hospitalaria para diagnóstico definitivo y tratamiento en su caso.

El ictus y la TC:

¿Cómo detectar un ictus? Esta es la pregunta que muchos se hacen para poder evitar sufrirlo o bien cogerlo a tiempo. En este sentido, es importante mencionar que las técnicas de imagen son esenciales en la prevención y la mejora del diagnóstico y control de desórdenes neurológicos. Y las guías para el manejo clínico del ictus agudo recomiendan concretamente el uso del TAC, ya que permite mejorar el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes, así como evitar errores terapéuticos graves.

Según los expertos, la Tomografía Computarizada del cráneo permite la distinción entre ictus isquémicos y hemorrágicos, así como identificar otros procesos que pueden simular un proceso vascular, ya sean tumores, metástasis o abscesos (infecciones del tejido con acumulación de pus). Eso sí, una vez realizada deberá repetirse a los pocos días en los siguientes casos:

  • Si el TAC inicial no diagnóstica y existe una alta sospecha de isquemia.
  • Ante la sospecha de transformación hemorrágica (cardioembolia, cefalea).
  • Necesidad de anticoagular (cardioembolia).
  • Si se produce deterioro neurológico.

El tiempo es lo más valioso que tenemos las personas, y en patologías de este tipo lo es todavía más, ya que reaccionar a tiempo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, o entre tener más o menos secuelas físicas tras un ictus o embolia. En este sentido, es importante apuntar que si se consigue identificar y tratar antes de que pasen tres horas desde su inicio, las posibilidades de recuperación total son mayores.

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