La actualización del equipamiento en radiología se ha convertido en una cuestión estratégica para el sistema sanitario. Según advierte la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), mantener un ritmo constante de renovación es esencial para evitar que la tecnología quede desfasada y comprometa tanto la calidad asistencial como la eficiencia.
La propuesta realizada en la nueva Guía de Renovación Tecnológica 2026 que han presentado, se enfoca en sustituir aproximadamente un 11% de los equipos cada año. Este planteamiento surge tras analizar el estado actual del parque tecnológico en España, donde la demanda de pruebas de imagen no ha dejado de crecer. En la última década, la actividad ha aumentado de forma sostenida, con un incremento acumulado cercano al 50%, lo que ha tensionado aún más unos recursos que no siempre se han renovado al mismo ritmo.
Actualmente, el sistema cuenta con más de mil equipos de tomografía computarizada y resonancia magnética, además de varios centenares de angiógrafos. Sin embargo, la ausencia de un registro centralizado dificulta tener una visión precisa y planificar de forma eficiente. A ello se suma la necesidad de entender la renovación como un proceso global: no basta con sustituir equipos de imagen si no se actualizan también los sistemas informáticos y la capacidad de procesamiento que los acompañan.
En los últimos años, iniciativas como el plan invEAT han permitido modernizar parte del equipamiento más antiguo gracias a una inversión significativa. No obstante, su impacto ha sido limitado en el tiempo. Si no se mantiene un esfuerzo continuado, existe el riesgo de volver rápidamente a una situación de obsolescencia, con equipos que superen los diez años de antigüedad.
Los datos recientes reflejan esta preocupación. El número de equipos adquiridos en áreas clave como la tomografía, la resonancia o la angiografía ha estado por debajo de las necesidades estimadas, lo que genera un desfase acumulado. De mantenerse esta tendencia, en menos de una década una parte importante del parque tecnológico podría quedar obsoleto.
Más allá de la infraestructura, la actualización tecnológica tiene un impacto directo en los pacientes. Equipos más avanzados permiten diagnósticos más precisos, tratamientos más ajustados y una mejor evolución clínica. Además, la innovación también aporta eficiencia, ya que facilita realizar más pruebas en menos tiempo y optimizar los recursos disponibles.
El enfoque planteado por los expertos apuesta por una planificación sostenida y coordinada, en la que participen profesionales, gestores e industria. Experiencias internacionales demuestran que los modelos centralizados y bien estructurados favorecen una renovación continua y equilibrada, garantizando al mismo tiempo la equidad en el acceso a la tecnología.
En Actualpacs, entendemos que la innovación en radiología no depende únicamente de los equipos, sino de todo el ecosistema digital que los conecta. Por eso desarrollamos soluciones que acompañan esta evolución, optimizando los flujos de trabajo y facilitando el acceso a la información. Apostar por la tecnología es también apostar por una mejor calidad asistencial, tanto para los pacientes como para los profesionales que trabajan cada día con ella.


